miércoles, 13 de noviembre de 2013

Despertar


Mi hija ha vuelto del colegio distinta. Le ha cambiado la mirada. Es un cambio minúsculo pero las madres tenemos visión de águila e intuición infalible. Sé perfectamente lo que le pasa.
En el último año de la primaria mi excentricidad era más que evidente. Los libros me habían dado tanta información, tantas emociones, tanto vocabulario que para mis compañeros era lisa y llanamente “la extraterrestre”. Y no sólo destacaba a nivel intelectual sino que, como si no tuviera suficiente, mi cuerpo había crecido tan rápido como mi mente. Medía 1,70m, lo que me convertía en la más alta del colegio entero. Ni siquiera las maestras superaban mi estatura. El pelo largo, cual Rapunzel y una forma conservadora de vestir. Conservadora porque la ropa venía “conservándose” desde hacía varios años entre los primos que la cuidábamos cual dote familiar. A una no le quedaba más remedio que poner cara de “auténtica”, con la frente bien alta y los dedos entumecidos dentro de los zapatos pequeños.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Reparto Estelar

Hace pocos días hemos iniciado este proyecto. Digo "hemos" porque La Lunática no habría podido ver la luz sin la inapreciable colaboración de Ana. Adolescente autodidacta que se ha sumergido de lleno en su última pasión: plasmar virtualmente las imágenes que pueblan su cabeza.
Juntas, pues, pasamos horas desentrañando códigos HTML para conseguir una mísera flecha. Nos miramos y decimos al unísono "Tanto lío para esto?!!!" Pero luego chocamos las manos con satisfacción por nuestra bellísima flecha verde.
Las ventanas de luz por las que nos comunicamos, además de comernos dioptrías, abren nuestros pensamientos hacia los demás. Ésta en particular, no tiene más pretensiones que la de compartir un buen rato contigo, que ahora recorres estas líneas. Seas bienvenid@, que disfrutes del paseo



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lunes, 4 de noviembre de 2013

Final


Era la última vez que él entraba en esa casa con algún derecho de propiedad y ambos lo sabían. Los niños utilizaban el recurso del avestruz, sumergidos en sus pantallas, para huir de la tormenta cercana.
Mientras él recogía sus cosas del garaje, ella bajaba las escaleras con preguntas. La conversación comenzó cordial, pero había tanta tristeza y dolor en el aire que la furia no tardó en aparecer. Las heridas sangrantes le hicieron los coros a una música de gritos. Las causas y los insultos pueden variar, pero el final del amor provoca la misma puñalada en todos.
Ella subió a la habitación con la voz y los brazos en alto y él la siguió replicando. La prudencia, el respeto y la memoria iban agonizando con sus pasos. Ella abrió el armario y arrancó la ropa de hombre que aún lo habitaba. Tiró de ella con fuerza para arrancar también los recuerdos, el perfume, la ausencia que nunca había ocupado tanto sitio, la frustración y el desasosiego.
¿Cómo iba a seguir adelante sin él? ¿Quién iba a intuirle la niebla o las ganas? Lo vio de pie, pálido sin atreverse a cruzar la entrada de su paraíso compartido. Lo empujó fuera y cerró la puerta. Para no gritarle, para no suplicarle, para no mostrarle el miedo que ganaba la batalla, para que no viera como caía de rodillas doblada por el llanto.
Él escuchó el sollozo con la cara pegada en esa puerta, acariciando el sitio donde oía a su amor. Sólo quedaba el pasado. Los veinte años de ritos y rutinas. El presente mostraba la sinrazón de dos que sólo saben herirse porque se han perdido el rastro hace mucho. Y sin presente el futuro es una quimera. Apretó los puños para aferrar lo poco que quedaba de su hogar. Sintió el líquido caliente que desbordaba los ojos y le pareció sangre de tan amargo. Dijo sin voz el “te quiero” más sincero de su vida y se marchó. Cruzó la puerta de calle y el frío de la noche lo recibió inmisericorde.


Ella lo observó alejarse desde la ventana y sintió cómo morían las caricias en la punta de sus dedos. En sus retinas volvía a ver aquel adolescente asegurándole amor eterno. Y comprendió que “siempre” es una palabra despiadada que no cumple sus promesas.

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Rivalidad





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domingo, 3 de noviembre de 2013

Reunión






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Perdidos



¿Hacia dónde? ¿Cuál es el camino? Los pájaros se han comido las migas y las piedras de Hansel no se distinguen de las demás. Cenicienta ha vuelto a su trabajo de limpieza después que al príncipe lo encarcelaran por malversación de fondos y la Bella Durmiente ha encontrado un tratamiento efectivo para su narcolepsia.
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