miércoles, 26 de febrero de 2014

Lo que no tiene precio



Acudo a la cita diaria en el supermercado del pueblo. “Tomate, harina, levadura, espinaca y lo que vine a buscar, o sea lo que ahora mismo no recuerdo ni por asomo”. En la cola de la caja veo a Teresa, una anciana de espalda encorvada por el trabajo indiscriminado y mirada limpia por el orgullo de haberlo hecho.

— ¡Señora Teresa! ¡Cuánto tiempo sin verla! ¿Cómo va la vida?
Ella sonríe porque sabe que mi pregunta es sincera. Hemos pasado tantos ratos hablando las dos. Si quieres entender un país, escucha a sus viejos.
—Bueno…Un poco triste.  Mi hijo se fue ayer, a probar suerte a Alemania—dijo la mujer apretando  la medalla de la virgen, buscando apoyo  para explicar su dolor— Mi nieta…Qué pena, mi alma, no quería soltarme…Tanto esfuerzo…¿Para qué?

La boca le empieza a temblar y no importa ni el lugar ni los testigos. Dejo la canasta de plástico en el suelo y la abrazo. Porque la tristeza no entiende de procedencias y porque me gusta imaginar que alguien abraza a mi madre del otro lado del mar.


Las espinacas se descongelan como el corazón de los que mandan nunca lo hará.


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10 comentarios:

  1. A pesar de la tristeza de la situación, reconforta el abrazo sincero, que consuela a la anciana. Qué relato tan tierno, tan humano, tan lleno de vida. Me ha encantado eso de "...me gusta imaginar que alguien abraza a mi madre del otro lado del mar." Seguro que alguien lo hará si en algún momento se siente triste. Qué bonito, Lorena. Maravilloso. Un abrazo, con el recibe Teresa.

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  2. Lloré cuando lo viví, cuando lo escribí y cuando mi madre lo comentó en la página de FB de La lunática. Gracias por tus abrazos, Mayte, siempre reconfortan

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  3. Si quieres entender un país, escucha a sus viejos. Qué buen consejo. Felicidades por el relato que sale de las tripas, Luna.

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    1. Me divierte tu sana costumbre de sorprenderme. Es de los relatos en los que no te esperaba. Los viejos son la memoria viva y olvidada de un país, triste paradoja. Un abrazo, Bartolomé, gracias por la visita

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  4. Enhorabuena Lunática. De las situaciones más tristes salen los gestos más violetas, o quizá aquellos que cobran una importancia especial en ese momento. abrazucu desde Villa de Rayuela!

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    1. Podemos reírnos de cosas distintas, pero el dolor nos hermana. Un abrazo confianzudo para vos, hechicera

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  5. Sigo paseando por tu universo lunático, y disfrutando con ese mundo de las palabras que conmueven. En este caso con la frase más bella que leí esta semana, al menos, con la que a podemos incluso sentir que nos sanamos de esa enfermedad congénita incurable que es la soledad: "me gusta imaginar que alguien abraza a mi madre del otro lado del mar". A veces lo que sale del alma en forma de palabras sobrepasa la física de la gramática.

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    1. Me emociona cuando alguien descubre la raíz de una historia, la semilla que la ha hecho nacer. Esa frase que apuntas lo es. Después de leer este micro me comentó "Tranquila, de este lado del mar siempre aparece alguna lunática que me abraza" Ojalá no le falten jamás los abrazos que se atropellan en mi nostalgia.

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