viernes, 21 de marzo de 2014

Oscuros amores





Sentada en la arena de la playa, su cabeza rapada brillaba como un pequeño sol. Yo disfrutaba contemplándola desde lejos. Podía pasarme días enteros observando cómo movía sus manos. Las personas alrededor seguían su rutina vacacional sin percatarse de la belleza extraña de esta mujer. Ella miraba el horizonte estática. Su obstinación era tan fuerte que podría haber hecho girar en reverso los relojes.
Cuando una de las olas llegó hasta sus pies descalzos inspiró profundamente y lo hizo. Se quitó ceremoniosamente la blusa, dejó que la brisa reconociera su piel y cerró los ojos. Una leve corriente eléctrica erizó sus poros. Estaba más delgada pero igual de hermosa. En la parte posterior del hombro izquierdo se había tatuado un puño cerrado con el dedo mayor extendido y tenía un piercing en la ceja derecha. Cuán lejos estaba de la impecable secretaria que había conocido hace tres años. Mis caricias habían moldeado un ser indomable. Me acerqué despacio y pude ver la brutal cicatriz que suplantaba a uno de sus pechos. Ella notó mi presencia.

—Llevarte la teta fue fácil porque me pillaste desprevenida, pero para quedarte con el resto vas a tener que esforzarte más, vieja huesuda—me dijo sin siquiera levantar la voz.


Sonreí por primera vez en muchos siglos. Respetar el indulto que le había dado el Jefe no era tarea fácil.

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12 comentarios:

  1. Brutal Lorena. Durísimo pero a la vez demostrando que con fuerza de voluntad nos podemos enfrentar a todo. Un abrazo.

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    1. Hay corajes que enamoran hasta la más fría de las criaturas. Un abrazo fuerte, Esteban. Gracias por tu apoyo.

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  2. Me encantan esas mujeres, son las que tienen la fuerza para cambiar el mundo y atrapar corazones...gran relato.

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    1. Ey! Qué alegría verte por aquí! A mí también me pierden estas féminas. Un abrazo gigante y encantada con tu visita, amigo

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  3. Impresionante! Toda una lección de supervivencia y dignidad. Es difícil no emocionarse al leer algo así. Un abrazo.

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    1. Estas historias nos emocionan por la cercanía, por la heroína que convive con nosotros en la realidad cotidiana. Gracias por pisar mi Luna y dejar tu huella, por cierto me encanta tu nuevo avatar. Un abrazo cómplice, amiga mía

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  4. Joder, Lorena. Me han entrado escalofríos. Qué manera de hacer tambalearse a toda nuestra lógica racional matemática y positiva sobre la sucesión de acontecimientos, sobre el lugar, los motivos y los actores. Y ahora vamos y hablamos de indulto. No me quedan fuerzas para hablar con la frivolidad con que este concepto se suele manejar. El Jefe sabe que hay que indultar y lo que diga el Jefe es sagrado, qué demonios. Un abrazo, amiga.

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    1. Siempre he pensado que los genios mueren jóvenes porque enamoran a la Parca. Tus comentarios siguen siendo una delicia en sí mismos. Muchísimas gracias, José, de corazón. Un abrazo gigante

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  5. Magnifico, Lorena, logras impactar hasta la emoción. Un fuerte abrazo. comparto.

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    1. Si logro emocionarte, Alfredo, conseguiré devolverte una pequeña parte de lo mucho que lo hacen tus versos . Un abrazo confianzudo y lunático

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  6. Impactante, y esa imagen de la mujer que logra dar vuelta a los relojes con su perseverancia, magnífica, se revela aún mejor cuando vemos que ha ganado tiempo a la misma Muerte.

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  7. Mi madre solía enfadarse porque en la adolescencia mis historias siempre hablaban de la muerte. Quizás ésta sea un pequeño acto de rebeldía indomable. Un abrazo, José

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