miércoles, 12 de marzo de 2014

Pequeñas rebeldías








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6 comentarios:

  1. Las revoluciones empiezan en los callejones sin salida, creo que fue Brech quien lo dijo. Una hermosa historia, dentro del drama, y muy bien contada, cada vez me parece más fluido tu estilo. Esas reacciones, o soñar con ellas, son lo que hace humanos a los humanos. Felicidades.

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    1. ¿Realmente no tenemos opciones?Después de tantos siglos de mostrar los dientes ¿nos hemos vuelto corderos? Ojalá esas reacciones pasen del sueño a la realidad, para mejorarla o aunque más no sea para hacerla más viva. Un abrazo, José, gracias por estar al pie del cañón.

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  2. Por desgracia esto si que es oscura realidad. Pero por suerte aun hay un resquicio para la esperanza en las pequeñas rebeldías en los pequeños gestos. Llevo tiempo dando vueltas a un relato con temática similar a éste, pero tamizado por mi mirada oscura, quizá hoy sea un buen día para ponerme con él. Gracias Lorena por compartir esa pequeña esperanza, ese rayo de luz de luna que ilumina la oscuridad que nos rodea. Un abrazo.

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    1. Espero con muchísimas ganas tu relato, Esteban. Gracias por pasearte por mis pesadillas, las que aparecen con los ojos abiertos. Un abrazo enorme, amigo mío

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  3. Hola, amiga Lorena. Qué gran placer poder leerte. Es la tuya una pluma singular, sin duda, de esas poco comunes narrativas que desde el principio te predispone con una sutil elegancia, te va ablandando poco a poco el tejido lagartino que la cotidianidad endurece, así como sin quererlo, para en un momento inesperado ¡zas! rasgarlo y descubrir en el fondo de nosotros que la humanidad está ahí, sí, dentro de nosotros, y todo de repente comienza a temblar como si nos diera miedo. Me ha parecido magnífico este relato, Lorena, pues hay detrás de él mucho materia, mucha indignación, mucha crudeza. Mientras los bancos llenan sus sacas con la connivencia del gobierno, con la indulgencia de la justicia, mientras en este jodido país ninguno de ellos quebró porque ahí estuvimos nosotros, salvadores ocasionales de la patria, aportando nuestro humilde patrimonio solidario que el Estado adelantó sin consultarnos, mientras aún queman los bolsillos de los ahorradores a quienes se les usurpó miles y millones de euros con aquellas cláusulas suelo con fuimos todos burlados y robados, mientras todo eso ocurre, no tenemos otro arma que recurrir a la fuerza del número, para impedir que nuestro vecino del quinto caiga en manos de la miseria. Un bravo aliento a la insurrección. Gracias, amiga.

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    1. Mientras giremos la cabeza hacia otro lado para no ver lo que pasa al vecino, los de siempre harán lo de costumbre. Gracias por tan bellas palabras, José. Sabes que me emocionan especialmente. Un abrazo plagado de rebeldía, amigo mío

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