miércoles, 9 de abril de 2014

Querida alma gemela

Hace casi diez años, estaba pintando una puerta que daba a la calle. De la nada apareció una mujer mayor. Bajita, pelo blanco con diadema y unos 80 años.
—¿Tienes novio?—preguntó la mujer.
—No, señora, me estoy divorciando.—respondí disculpándome, y esperando la reprimenda típica.
—Haces bien.—dijo regalándome la mejor de las sonrisas— Debes buscar el amor verdadero, el que te haga sentir que recorrer el camino vale la pena. Yo hace 7 años que soy viuda y el recuerdo de ése amor aún me reconforta. Que tengas un buen día.
Y se fue como había venido, dejándome con los ojos llenos de lágrimas y el interrogante de dónde escondía esa mujer las alas.
Pensando en ella escribí estas líneas.






Querida alma gemela:
No me queda claro si esto que escribo es una carta, una despedida o una declaración de principios. Tal vez sea un monólogo terapéutico, muy al estilo psico-argentino.
Contra todo lo que dicta la razón y la lógica, llevo 26 años esperando que aparezcas. Digo 26 porque cuento a partir de la primera vez que me enamoré.  Esa época mágica en que la poesía de Benedetti cobraba sentido y ese adolescente con acné era la quintaesencia del amor. Mis dientes se torcían irremediablemente porque la coquetería condenaba al cajón la ortodoncia y mi cabeza habitaba una Luna de la que nunca bajaría.
Como soy una mujer de finales del siglo XX no asumí el papel pasivo de la espera y emprendí la  búsqueda. Allí donde creía distinguir tu sombra le daba una oportunidad al destino. Conocí hombres estupendos y otros no tanto. Compañeros de ruta que me enseñaron infinidad de cosas. Hasta me atreví a cruzar el océano para vivir nuevas aventuras, como los héroes de mis libros infantiles. Las hojas del almanaque van cayendo y sé, por ejemplo, que no serás el padre de mis hijos ni el cómplice de mis desvaríos de juventud. Ya no verás la piel tersa y la confianza suicida. Con cada golpe perdemos algo de inocencia.
Tal vez en esta vida te has fragmentado y llegas a mí en cada uno de mis amores. La mirada de uno, la paciencia de otro, la pasión exquisita de éste o la creatividad artística de aquél. Quizás resoplas cada vez que alguien habla del tema y maldices a Platón, Coelho y el resto de sus secuaces.
Si es así, si dejaste de creer  y te conformaste con una mujer de la serie, que nunca se pregunta por las historias que esconde el viento del desierto, sabiendo cómo y dónde va a desayunar el resto de su vida, te mereces que deje de buscarte. Aceptaré que la Luna sólo recibe visitas temporales.

Si en cambio, tu aprendizaje te mantiene alejado pero aún sigues preguntándote, al acabar una copa de vino, por mi existencia. Si maldices el cosquilleo que generan en las yemas de los dedos las caricias sin dueño. Si coses las heridas con punto apretado para que no se noten tanto y  así disimular la amargura que encierran. Si entiendes que hay tiempo de sobra aún para recorrer nuevas sendas. Entonces haz el favor de no creer la sarta de patrañas que voy a soltarte cuando te conozca. Abrázame fuerte y no me sueltes, conjuremos  de nuevo la primavera.
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8 comentarios:

  1. Fuerte, dulce y delicado!!!!!!!!!!!!!!!!!!

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    1. Gracias por visitar mi Luna! Un abrazo confianzudo

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  2. La vida. En pocas, pero magníficas palabras. Hay una parte que me recuerda al poema de Benedetti, No te salves. Quizá se trate de eso, de no salvarse, de estar siempre expectante ante lo que se muestra a nuestros ojos. Precioso Lorena, precioso.

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    1. Creo, mi querida amiga, que tienes razón. Salvarse, como sinónimo de resignación es la más nociva de las actitudes. Que la vida nos siga sorprendiendo, Mayte! Gracias por tu cercanía y tu cariño. Un abrazo enorme

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  3. Un texto muy humano, muy puro, no se me ocurre mejor manera de decirlo. Me quedo con esa frase, con cada golpe perdemos algo de inocencia. Muy bueno.

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    1. Si es que al final terminarás siendo sensible y nosotras unas "espachurramonstruos" despiadadas ;) Gracias, mi gárgola favorita, por tus palabras y tu amistad. Un abrazo fuerte

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  4. Hay algo en tus palabras, en tus expresiones, en esas líneas apretadas que uno lee casi a golpe de vista, quizá por la prisa o por el deseo de absorberlas de esa forma, que, en el fondo, destripan la realidad universal del amante verdadero. Es así, creo. Y por eso, quizá, haya disfrutado leyéndolo.

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    1. ¿Dónde estará ese amante que anhelamos?¿Será que la idealización destruye cualquier posible encuentro? A saber, mi querido amigo. Por si acaso sigo observando el horizonte, y el asiento contiguo del tren, por si acaso ya está más cerca de lo imaginado. Un abrazo, José

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