sábado, 15 de julio de 2017

Roberto Bolaño

Hace 14 años se apagaba la vida de unos de los mejores escritores 
que ha dado la literatura latinoamericana en el siglo XX, Roberto Bolaño.
Vivió la mitad de su vida en España y recorrió sus ciudades sin apenas llamar la atención. Como a tantos otros grandes maestros de las letras, el éxito sin cuestionamientos 
le llegó después de la muerte.
A modo de sencillo homenaje compartiremos la lectura del primer capítulo de 
una de sus novelas más famosas, "Los detectives salvajes", en la voz del escritor J.D. Martín.








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martes, 4 de julio de 2017

Firmas


     La primera firma de mi vida se pierde en la memoria de la infancia. Cuando no sabía hacerla dibujaba cuatro monigotes: una nena, un perro, una casa y un sol. Era mi manera de firmar las cartas kilométricas que mi madre escribía a mi abuelo. La escenificación de un “Yo estuve aquí” que repetí en algún pupitre escolar y en las poesías que escribía en aquella época. Con grandes círculos y tachones o pequeñita con subrayado titubeante, dependiendo del ánimo de ese día.
     Luego vendría el graduado y el primer contrato de trabajo. Los papeles van cambiando de tamaño e importancia con el correr de los años, el trazo se vuelve seguro y cuando menos lo esperas estás firmando delante de una jueza mientras la familia aplaude, tu madre llora y tu flamante marido te da un beso en la boca con más nervios que arte.
     Haces planes, desordenas sábanas y discutes por tonterías. Exiges a tu compañero de aventuras la devoción y equilibrio de un monje tibetano y después de deshojar media docena de calendarios ya has firmado una libreta de familia. Tiemblan las convicciones y tu otrora palacio es una habitación pequeña de la que dos rinocerontes intentan escapar derribando las paredes. Las promesas que has hecho por escrito se convierten en papel mojado, de lágrimas básicamente. Toca mirar hacia donde no quieres, asumir que el acuerdo ha terminado y repartir lo más preciado, el tiempo de tus hijos.
     Nunca olvidaré ese día tan importante. Juro que al firmar el final pude oler las flores del principio, pero esta vez no había aplausos ni familia cerca. Salí del juzgado y caminé sola hasta la estación. Los primeros pasos del camino que me llevaría de vuelta hacia mi esencia.
     Si me hubiesen explicado que tardaría unos años, pero conseguiría hacer las paces con los demonios de fuera y de dentro; que bajaría hasta lo más profundo y allí encontraría el amor propio que había perdido; que dejaría de cuestionar a los espejos y escucharía en cambio las historias de vida de los que me rodeaban habría preguntado sin dudar.


—¿Dónde hay que firmar?
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domingo, 18 de junio de 2017

Aire

La brisa le desordenó el flequillo y le recordó aquella tarde de su infancia. Su abuelo le había explicado la mejor historia de su vida mientras le secaba con su pañuelo de tela los lagrimones. La niñez de los diferentes es bastante complicada.
—El aire es el mismo desde el principio de los tiempos, no se renueva. Cada ser que ha vivido en este mundo lo ha respirado dejando una parte de su esencia en él —había dicho con esas maneras de hippie que ella adoraba—. Si respiras te conectas con los animales, los niños y los escritores de todos los cuentos que se han escrito. La soledad no existe, mi cielo.
Miró hacia atrás para comprobar que el resto de sus acompañantes había llegado al mirador. ¡Qué bien conjuntaban los ojos brillosos con las sonrisas! La tristeza puede regalarnos abrazos inolvidables como el que dio a la urna antes de abrirla. Su madre asintió en silencio y ella ofreció lo que quedaba de su abuelo al viento.

Como si dos grandes amigos se vieran nuevamente las cenizas bailaron un momento hasta fundirse en la nada. Otro habitante del aire desterrando soledades.


Este relato fue escrito para participar en el concurso #palabrasalviento de zendalibros.com

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miércoles, 7 de junio de 2017

Ayer hice un trío


Ayer tocaba médico en el Hospital de Calella. Otra vez al sótano de siempre a detener el tiempo. Como conozco de memoria la rutina me llevé "El último abecedario" de Gonzalo Jeréz @elselenita que me había robado toda la tarde anterior y la mitad de la noche. Necesitaba un lugar donde sentirme a salvo de lo que me esperaba. La ciudad convulsa, caótica y vista desde el caleidoscopio de personajes que plantea Gonzalo era perfecta.
Continué el vuelo sobre las páginas y llegué a la letra S (cada letra es un personaje y juro que odias que sólo haya veintisiete). Una abuela buscaba sentido al pasado mientras cuidaba de su nieto y padecía por la suerte de sus hijos. Y allí, en ese sentimiento que conozco de sobra sucedió el milagro de la buena literatura. Ese momento en que conecta contigo y te abraza, te consuela o te despierta, según te haga falta. El Selenita aporreaba sus teclas y conectaba con una madre preocupada en la sala de espera de otro hospital, el San Jaime en este caso. Un par de lagrimones talla extra grande decoraron las páginas del libro, porque el puñetero Gonzalo ha puesto el alma en sus historias y eso se nota.
Me limpié los ojos y entré al consultorio al escuchar mi nombre. Allí estaba uno de mis médicos favoritos, Alejandro López, el que me operó en 2015, el que confirmó que la endometriosis había campado a sus anchas en mí. No habíamos vuelto a coincidir en este tiempo. Le conté que había sido parte de uno de mis relatos y le gustó la idea. Siempre ha sido uno de esos médicos que te reconcilian con la profesión. Se tomó media hora para teclear un informe que justificara la derivación al hospital de máxima complejidad de Cataluña. Y en ese teclear me fue explicando lo complicada que había sido la cirugía, lo comprometidos que estaban los órganos (ovarios, trompas, útero e intestinos) y la probabilidad que el cuadro se hubiera repetido en este tiempo porque mi cuerpo no respondía a los tratamientos. Me lo iba diciendo despacio, mirándome a los ojos, como deberían decirse siempre las cosas importantes que afectan tu futuro. Porque en esos momentos uno viene a ser como un niño pequeño con un casco de plástico y una lanza de palo de escoba defendiéndose de un tsunami.
Le agradecí su calidez y sinceridad, no son las normales por desgracia.
Salí del consultorio con una pila de papeles para tramitar la derivación en el mostrador del primer piso pero las escaleras se me hicieron eternas. Elegí un rincón a mitad de camino, saqué el móvil y volví a leer un par de capítulos del "Diario de un escritor quejica" de Blas Ruiz Grau @BlasRuizGrau para darme ánimos y de paso el mail que me escribió. Porque es tan rematadamente buen tipo que contesta los mails estando de vacaciones.

"Sea como sea seguimos aquí, vivos, dispuestos a dar guerra."

Respiré hondo, metí el móvil y el libro en la mochila como quien mira de reojo para comprobar que los compañeros de trinchera sigan contigo y continué el periplo. Mi incombustible sonrisa volvía a estar presente.
Vale la pena seguir la batalla porque en algún lugar hay pirados entrañables, como estos dos, escribiendo libros que quiero leer.
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lunes, 5 de junio de 2017

El Fondo del Pozo


Queridos lunáticos:

La salud ha jugado malas pasadas que han afectado el blog. Durante la ausencia la actividad ha continuado por otras vías.
Con ArtJimena hemos ido a Literania 2017, en Madrid, para darnos el gustazo de conocer a Mayte de Ugarte y Esteban Diaz. Pronto haremos una entrada sobre tan grato encuentro.
Quedó pendiente de explicar aquí lo que muchos ya sabéis por otras redes.

Muchos de los relatos que pueblan esta Luna han migrado a las páginas de un libro. A finales de marzo con la ayuda inestimable de Mayte de Ugarte y J D Martín se publicó en Amazon mi primer hijo literario, "El fondo del pozo".
Un camino lógico pensaréis muchos pero casi inimaginable hace sólo cinco años.
Gracias por seguir ahí a pesar de los altibajos. Gracias por comentar y compartir impresiones en las demás redes.
El camino se hace más fácil cuando la compañía es buena.


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domingo, 9 de abril de 2017

H.P. Lovecraft

La suerte de tener a ávidos lectores como amigos es que nos obligan a salir de nuestras lecturas habituales e incursionar en territorios desconocidos.
Hoy, gracias a mis colegas más oscuros, traemos a un grande entre los grandes: H. P. Lovecraft.
El relato escogido y relatado por J.D. Martín es «Dagón», 
uno de los primeros que escribió este maestro en su edad adulta.







Escribo esto bajo una fuerte tensión mental, ya que cuando llegue la noche habré dejado de existir. Sin dinero, y agotada mi provisión de droga, que es lo único que me hace tolerable la vida, no puedo seguir soportando más esta tortura; me arrojaré desde esta ventana de la buhardilla a la sórdida calle de abajo. Pese a mi esclavitud a la morfina, no me considero un débil ni un degenerado. Cuando hayan leído estas páginas atropelladamente garabateadas, quizá se hagan idea -aunque no del todo- de por qué tengo que buscar el olvido o la muerte.

viernes, 24 de marzo de 2017

Gioconda Belli

Hace años descubrí a esta escritora nicaragüense y sigo prendada de sus letras como el primer día.
Gioconda Belli imprime en su trabajo las profundas convicciones de libertad e igualdad 
que defiende en la realidad cotidiana. 
Es de la clase de mujeres combativas, incorrectas, cultas y por consiguiente absolutamente necesarias.
Compartimos su poema «8 de Marzo» en tres formatos: vídeo, podcast y transcripción.
Al final de la entrada dejo el link a su biografía.







Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
Desde la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.

Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos despidió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género

Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.

Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.

El jardín del que nos expulsaron.



Aquí puedes leer la biografía de esta autora.
Te esperamos pronto para seguir compartiendo letras.
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sábado, 11 de marzo de 2017

Mario Benedetti

Hay autores que uno lleva dentro desde hace tanto tiempo
que nunca se ha parado a cuestionarlos.
Y entonces asoman a la memoria una tarde de febrero y como adulta
vuelvo a leerlos para comprobar que el talento literario provoca amores eternos.

Hoy nos dejamos llevar llevar por este señor de bigote que describió
la belleza y la fuerza de la vida cotidiana.
Pasen y vean al gran Mario Benedetti.







No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes

pero el Jardín Botánico es un parque dormido
en el que uno puede sentirse árbol o prójimo
siempre y cuando se cumpla un requisito previo.
Que la ciudad exista tranquilamente lejos.

El secreto es apoyarse digamos en un tronco
y oír a través del aire que admite ruidos muertos
cómo en Millán y Reyes galopan los tranvías.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico siempre ha tenido
una agradable propensión a los sueños
a que los insectos suban por las piernas
y la melancolía baje por los brazos
hasta que uno cierra los puños y la atrapa.

Después de todo el secreto es mirar hacia arriba
y ver cómo las nubes se disputan las copas
y ver cómo los nidos se disputan los pájaros.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
ah pero las parejas que huyen al Botánico
ya desciendan de un taxi o bajen de una nube
hablan por lo común de temas importantes
y se miran fanáticamente a los ojos
como si el amor fuera un brevísimo túnel
y ellos se contemplaran por dentro de ese amor.

Aquellos dos por ejemplo a la izquierda del roble
(también podría llamarlo almendro o araucaria
gracias a mis lagunas sobre Pan y Linneo)
hablan y por lo visto las palabras
se quedan conmovidas a mirarlos
ya que a mí no me llegan ni siquiera los ecos.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero es lindísimo imaginar qué dicen
sobre todo si él muerde una ramita
y ella deja un zapato sobre el césped
sobre todo si él tiene los huesos tristes
y ella quiere sonreír pero no puede.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico

ayer llegó el otoño
el sol de otoño
y me sentí feliz
como hace mucho
qué linda estás
te quiero
en mi sueño
de noche
se escuchan las bocinas
el viento sobre el mar
y sin embargo aquello
también es el silencio
mírame así
te quiero
yo trabajo con ganas
hago números
fichas
discuto con cretinos
me distraigo y blasfemo
dame tu mano
ahora
ya lo sabés
te quiero
pienso a veces en Dios
bueno no tantas veces
no me gusta robar
su tiempo
y además está lejos
vos estás a mi lado
ahora mismo estoy triste
estoy triste y te quiero
ya pasarán las horas
la calle como un río
los árboles que ayudan
el cielo
los amigos
y qué suerte
te quiero
hace mucho era niño
hace mucho y qué importa
el azar era simple
como entrar en tus ojos
dejame entrar
te quiero
menos mal que te quiero.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero puedo ocurrir que de pronto uno advierta
que en realidad se trata de algo más desolado
uno de esos amores de tántalo y azar
que Dios no admite porque tiene celos.

Fíjense que él acusa con ternura
y ella se apoya contra la corteza
fíjense que él va tildando recuerdos
y ella se consterna misteriosamente.

Para mí que el muchacho está diciendo
lo que se dice a veces en el Jardín Botánico

vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso
maravilloso y condenado
quizá tuviera una sonrisa
como la tuya
dulce y honda
quizá tuviera un alma triste
como mi alma
poca cosa
quizá aprendiera con el tiempo
a desplegarse
a usar el mundo
pero los niños que así vienen
muertos de amor
muertos de miedo
tienen tan grande el corazón
que se destruyen sin saberlo
vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
y qué verdad dura y sin sombra
qué verdad fácil y qué pena
yo imaginaba que era un niño
y era tan sólo un niño muerto
ahora qué queda
sólo queda
medir la fe y que recordemos
lo que pudimos haber sido
para él
que no pudo ser nuestro
qué más
acaso cuando llegue
un veintitrés de abril y abismo
vos donde estés
llevale flores
que yo también iré contigo.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero el Jardín Botánico es un parque dormido
que sólo despierta con la lluvia.

Ahora la última nube a resuelto quedarse
y nos está mojando como alegres mendigos.

El secreto está en correr con precauciones
a fin de no matar ningún escarabajo
y no pisar los hongos que aprovechan
para nadar desesperadamente.

Sin prevenciones me doy vuelta y siguen
aquellos dos a la izquierda del roble
eternos y escondidos en la lluvia
diciéndose quién sabe qué silencios.

No sé si alguna vez les ha pasado a ustedes
pero cuando la lluvia cae sobre el Botánico
aquí se quedan sólo los fantasmas.

Ustedes pueden irse.
Yo me quedo.




Esperamos que hayas disfrutado de este autor 
y te esperamos pronto para seguir la degustación literaria.


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sábado, 4 de marzo de 2017

Edgar Allan Poe

«A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa.» 

Transgresor, intenso, creativo, traumatizado, genio, son muchos los adjetivos que podríamos utilizar para describir a este maestro de las letras de todos los tiempos. 
Hoy nos atrevemos a explicar algunas cosas de su vida 
y compartir uno de sus mejores poemas: «El cuervo». 

La voz del recitado es la del escritor J D Martín que nos tiene fascinadas 
y será un invitado habitual en este blog.
Como siempre el material literario se comparte en tres formatos: vídeo, podcast y transcripción.






Una vez, al filo de una lúgubre media noche,
mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es -dije musitando- un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”

¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.

Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”

Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor -dije- o señora, en verdad vuestro perdón imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.

Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.

Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente -me dije-, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!

De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.

Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha -le dije-.
no serás un cobarde.
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”

Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”

Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda -pensé-, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de “Nunca, nunca más.”

Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir graznando: “Nunca más,”

En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!

Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable -dije-, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Profeta! exclamé-, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”

“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! -le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: Nunca más.”

Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!


Esperamos que hayas disfrutado de este autor 
y te esperamos pronto para seguir la degustación literaria.

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viernes, 24 de febrero de 2017

Capítulo 1 : «Proyecto Marte» de L J Salart

La entrada de hoy es más que especial. Por abril del 2014 el blog comenzaba su camino y 
encontraba tesoros en las encrucijadas de las benditas redes. Uno de ellos fue el blog de L J Salart.
Sus «Cuentos crecientes» habían captado mi atención y el nacimiento de su «Proyecto Marte»
me tenía intrigada. Una mañana en que Ana, mi hija, ilustradora y compañera de aventura estaba enferma en casa le recomendé bucear en el planeta rojo de LJ. 

Cuando volví de trabajar la encontré emocionada y verborrágica. Me explicaba de bioimplantes, terraformación de Marte, Usha Leber, argumentos sólidos que van tomando sentido cuando avanza la historia en forma de puzzle temporal, etc.
No dudé en escribir al autor y contarle ese feedback. 
La otra parte de una buena historia es siempre el lector y la emoción de Ana 
llegó en el momento justo en que el hacker del tiempo necesitaba un empujoncito.

Es por lo tanto un gran placer que nuestra Luna se cubra de rojo marciano. Les dejamos, como es costumbre, los tres formatos: vídeo, podcast y transcripción literal. 
Al final de esta última están los enlaces al libro y al blog de este autor.












—Bueno Usha, cuéntanos, ¿estás lista para ser la primera humana en respirar el aire de Marte sin escafandra o protección alguna?
—Sí. Es un gran honor haber sido elegida por la Coordinación General del Proyecto Marte para este momento. Estoy lista, preparada y muy ilusionada.
Han transformado mi pequeño dormitorio en un improvisado plató de holovisión. Sentada en mi cama respondo a las preguntas que, en teoría, me formula alguien desde la Tierra. En realidad, las enuncia uno de los técnicos que ha llegado para cubrir el evento. Luego lo editarán y harán ver que la entrevista es en directo, pocos momentos antes de salir al exterior. El retraso en las transmisiones entre la Tierra y Marte es alto y perdería espontaneidad una charla en directo, dicen.
—¿En quién pensarás cuando salgas al exterior?
—En todos los hombres y las mujeres que han dado su vida por este momento, en los fundadores de la Unión y en todos aquellos que han soñado un Marte terraformado y no han podido verlo… Y en mi madre, que ya no está,… y en papá.
He improvisado el final. Hablar de papá y mamá no estaba en el guion que me hizo llegar el coordinador general para mis respuestas. Pero no he podido evitarlo, echo de menos a mamá, aunque casi no la recuerdo… Y papá, papá está enfadado.
—Hoy todos los habitantes de la Tierra, la estación Universal en la Luna y los módulos marcianos estarán pendientes de ti, ¿no estás nerviosa?
—Bueno, un poco, espero no tropezar y caerme.
Dicen que es bueno acabar con una broma final, la gente se reirá y me adorará aún más si muestro fragilidad.
—Seguro que lo harás muy bien. Habitantes todos de la Unión Terrestre, hoy, la joven Usha Leber, esta deliciosa chica nacida en la colonia sur marciana, será la primera humana en respirar el aire de Marte terraformado. Hoy, que celebramos que el contador ha llegado al 100%, el sueño de terraformar Marte está completado.
Suerte, Usha.
—Gracias.
El coordinador general me eligió para ser la primera humana en respirar el aire de Marte terraformado por tener un aspecto saludable. Dice que parece que no noto los efectos de la poca gravedad marciana en mi cuerpo y que mis músculos no blandean. Le sorprende que no se note el enclaustramiento en los módulos en el tono bronceado de mi piel. Lo que no sabe el coordinador general, en su despacho de la Torre de Marfil en la Tierra, es que mi buen semblante se debe a que llevo correteando por el exterior de Marte, y respirando su aire, desde que aprendí a andar.

viernes, 17 de febrero de 2017

Gustavo Adolfo Bécquer

En La lunática quisimos hacer un pequeño homenaje a este nombre fundamental en la literatura española leyendo una de sus Rimas más famosas.




Pocas personas de habla hispana ignoran quién es este gran poeta. Por si eres alguna de ellas te dejamos aquí un enlace a su biografía.

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